La reflexión de la Dra. Amanda Céspedes sobre la vulneración infantil
En un valioso artículo de interés inspirado en nuestra causa, la destacada neuropsiquiatra infantil analiza el impacto biológico y social de la falta de afecto, haciendo un llamado urgente a pasar de la preocupación a la acción colectiva.
Tras su destacada participación en el conversatorio de nuestra campaña #HazteSocio 2026, la Dra. Amanda Céspedes compartió una profunda reflexión sobre la urgencia de proteger a la niñez vulnerada en Chile. En su análisis, la especialista señala que el compromiso frente al flagelo del desamparo infantil exige superar la indiferencia y asumir un rol activo en cada escenario donde acompañamos el desarrollo de un niño: la familia, el aula, el barrio y la comunidad en general.
Desde una perspectiva médica y neurobiológica, la Dra. Céspedes explica que la vulneración y la negligencia dejan huellas profundas en el cerebro en desarrollo. La exposición constante al estrés altera los circuitos neuronales, afectando la salud integral del niño y apagando gradualmente la empatía. En esos circuitos dañados —advierte la especialista— comienza a gestarse el recelo, la rabia y la pérdida de confianza hacia los adultos, convirtiendo la violencia posterior en el síntoma final de una infancia a la que se le negó el derecho a crecer en bienestar y afecto.
Frente a esta realidad, donde gran parte de los niños normaliza el maltrato por falta de referentes de buen trato, la neuropsiquiatra enfatiza que la solución requiere formar a los cuidadores y articular una red de protección donde participen activamente las familias, las escuelas, el Estado, las empresas, las universidades y las instituciones sociales.
En el Refugio de Cristo reafirmamos las palabras de la Dra. Céspedes: la motivación no basta, es preciso actuar. Proteger a nuestros niños, niñas y jóvenes es una tarea de todos y la única vía para construir una sociedad pacífica, digna y con futuro.
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